LA EDUCACIÓN ROMANA
Entretengámonos un poco en Roma porque antes de salir a guerrear y conquistar el mundo conocido necesitó de una grandísima evolución interior en todos los órdenes hasta llegar a alcanzar niveles de gran autoridad en la Educación, en la Política y en la Religión. Fueron etapas con episodios internos lentos pero progresivos por los que a su través fue madurando y perfeccionando hasta llegar a ser lo que fue: la más grande potencia de su época. Así que a su grandeza contribuyeron, repito, tanto aspectos sociales, como educacionales o religiosos.
Vamos a ello.
LA EDUCACIÓN
En Roma era un problema nacer niña, mejor dicho el problema era para la niña. Porque si nacía hembra o era disminuido, el padre tenía derecho a arrojarla a la calle y dejarla morir. Si el hijo era varón y sano, era acogido con gran alborozo dado que además de representar con su trabajo una ayuda para sus progenitores, sería él quien cuidase de sus tumbas y celebrase sobre éstas los debidos sacrificios con el fin de que sus almas entraran en el paraíso. Era presentado a los ocho días de nacer a la gente en una soberbia ceremonia.
Pero, ¿quién era la gente? Era un grupo de familias descendientes de un antepasado común que les había dado su propio nombre. El niño recibía tres nombres: el de pila (Mario, Antonio, Claudio, etc.), el de la gente, nombre verdadero y propio, y el de su propia familia como apellido. Y dado que los antepasados fundadores habían sido un centenar, por ejemplo, otros tantos eran los nombres de las gentes, con lo cual se repetía continuamente. Era, por tanto, obligado añadir un cuarto o un quinto sobrenombre. Publio Cornelio Escipión (aquel que destruyó Cartago) era conocido como “Africano Menor” para distinguirse de Publio Cornelio Escipión (aquel que venció a Aníbal) y que se hizo llamar “Africano Mayor”.
- A ver impresor, vengo a encargarte la confección de un millón de tarjetas de visita.
- ¿A qué nombre?
- Al de Publio Cornelio Escipión.
- Oiga, con este nombre ya he despachado otros pedidos y no precisamente a usted.
- Pon Publio Cornelio Escipión Africano Mayor. Esto último en negrita.
- Veamos: P. Cornelivs Scipio...
- No, no, en ibero, que se entienda bien, que voy para allá a meter a los pueblos aquellos en cintura.
- Qué coincidencia, yo tengo un pariente entre los carpetanos llamado Vetton que...
- Lo tendré en cuenta, pero de momento no me adentraré en la Península, voy a arrasar la costa.
Un nombre así, largo e imponente, llevaba aparejada una gran responsabilidad desde su nacimiento. No crecían mimados. Se les enseñaba desde pequeños que los poderes de la familia a la que pertenecían estaban concentrados en el cabeza, esto es, en el paterfamilias. Era el propietario de todo, incluida la dote de la novia. Sólo él podía comprar o vender. Si la esposa le engañaba o le robaba el vino de las cubas, la podía matar sin proceso. Iguales derechos sobre los hijos, a los que incluso podía vender como esclavos. Y si estos compraban algo pasaba automáticamente a la propiedad del paterfamilias. Las mujeres se desentendían de esta patria potestad sólo cuando el padre las entregaba en matrimonio cum manu, esto es, renunciando a todo derecho sobre ellas. Pero como esos derechos pasaban al marido, resulta que la mujer siempre estaba supeditada a un hombre.
Con el transcurso de los siglos esta severa disciplina fue suavizándose pero nunca llegó a mellar la granítica unidad familiar. La madre se llamaba domina...
Pero quede lo que sigue para otro día.




Gabriela dijo
¡Oh, Dios....de la que me libré! y solamente por haber nacido varios años después...jajaja...Yo creo que le habría desobedecido al pater y habría hecho una compraventa fraudulenta, la cosa era hacerlo leso...Noooo, miren el perla lo que quería! Quedarse con todo!
Y con tanto nombre, parece que eran muy poco originales en esa época, porque ahora el que no encuentra un nombre a su gusto para su hijo...pues lo inventa! aunque el hijo , años después, quiera matar al que lo bautizó...No falta el que le pone el nombre de un jarabe para la tos, o de un sitio web....jaja
Me has hecho pasar un muy buen domingo, Carpeto.
Besos.
9 Octubre 2011 | 11:10 PM