LA ROMANIZACIÓN DE LA BOTA
Mi aventura cubana no fue otra cosa que un paréntesis en mis trabajos de investigación sobre los apellidos que llevo. Y también pensando en mis padres a los que notaba agobiados con la tenencia de un hijo atado a la casa a perpetuidad, sin otra compaña que ellos. Así que me di un respiro y me largué a pasar unos días en el Caribe.
Pero de nuevo estoy aquí, recuperando el tiempo perdido y a la búsqueda de él.
Si echamos un vistazo atrás veremos que la historia la dejé en poder de Cartago como potencia única del Mediterráneo y a Roma como un Estado incipiente del que salió una vez que se quitó de en medio a Pirro y superó las luchas por la existencia, cosa que le hizo acometer verdaderas guerras de conquista. Empezó por los Apeninos y terminó en el estrecho de Mesina. Todos los pequeños países que la constelaban, incluso los de la Magna Grecia continental –carentes de defensores después de la partida de Pirro-, cayeron en su poder sin gran esfuerzo. Y empujados por la presión demográfica de la Urbe, los romanos inician la romanización de Italia.
- Cornelia, que me voy a hacer hijos a Sicilia.
- ¿Y eso?
- Porque hay que romanizar Italia, el Estado necesita de voluntarios y me he apuntado.
- Golfo.
Bien es verdad que como no era lo mismo controlar quinientos que veinticinco mil kilómetros cuadrados, hubo de cometer tropelías, pisar callos y cortar cabezas; pero los desafueros fueron compensados con una Italia, cuyo centro y sur comenzó a hablar el mismo idioma y a pensar en términos de nación y de Estado en vez de aldea y tribu.
Por cierto que durante el recorrido triunfal a lo largo de la bota nació el uso del “corte de mangas”, gesto irreverente con que los pueblos oprimidos saludaban a los romanos que entraban en sus ciudades y que al principio, al parecer, fue tomado por una expresión de bienvenida.
- Míster, Cristiano Ronaldo me ha hecho un corte de mangas, ¿qué hago?
- Anda, anda, tú a jugar y dar patadas que es lo tuyo. No seas borde y piensa que antiguamente era un gesto de cariño.
Roma llevó a la más alta expresión el concepto de Estado, del que se supone inventora, y lo apoyó sobre cinco pilares que aún lo rigen: el Prefecto, el Juez, el Gendarme, el Código y el Recaudador de impuestos.
Y ya, con este aparejo, salió a conquistar el mundo.




gabriela dijo
Bromas aparte, cómo serían las conquistas en esa época...los con suerte a caballo, los más a patita...y con qué zapatos!! pobres callos!! durmiendo donde fuera, peor que las bestias, comiendo engrudos...horrible, ¿no crees?
20 Agosto 2011 | 12:59 AM