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Terra
La Coctelera

carpetovetonico

1 Abril 2011

DROGA Y FOTOS

Día 2

 

Me levanto con resaca, tengo en la cabeza una colmena viva que me impide abrir los ojos. El guarapo y el ron de anoche me han dejado para el arrastre. Me quedo inmóvil en la ducha una hora larga sin pensar, sin existir, no tengo ganas de nada, y de desayunar, menos. El cielo sigue plomizo y el mar, que se ha calmado un poco, sigue su lucha brava contra el rompiente, así que el día está tan desapacible como mi cuerpo. Pero algo hay que hacer, no puedo seguir perdiendo otro día como el de ayer. Además, ya me lo ha advertido Gabriela, que sigue mis pasos, que me estoy perdiendo la mitad de mi vida entre guarapo, ron y borrachera. ¡Pero si sólo fue ayer! El chaparrón que no quería se me vino encima, cuando lo que hubo de venirme encima debió ser Hayda, la mujer soñada. ¡Qué malas pasadas juega el destino!

Salgo de la habitación muy repuesto después de la larga dedicación a la que he sometido a mi cabeza. Busco a Hayda, no está en recepción y no me atrevo a preguntar por su paradero. Así que me desvío. Llamo a Francisco Alegre, el taxista amigo que me recogió en el aeropuerto, el que tiene los hombros como jamones y las manos como trillos, ése, para que me dé el número de teléfono o la dirección de Cachita, aquella hembra que se lanzó a su cuello y después me la presentó el día que estuvimos almorzando en el restaurante Tocororo. Eso fue el día 29.

- Se fue a Santiago, pero no te preocupes que te busco chance, me dice jovial.

Me recoge y me lleva hasta Centro Habana, a un cuartucho miserable. Te voy a presentar a Jacobo, un amigo que en cuanto a mujeres tiene lo que necesites, me dijo. Y así fue. Jacobo fue un fotógrafo de prensa y Francisco Alegre le ayudaba de vez en cuando en lo que podía. Jacobo hacía fotos de desnudos de chicas lindas, nada de templetas, ni mamando pingas de negros, no, nada de eso. Pero ya sabemos lo que son aquí, me aclara, me pillaron, me cerraron el negocio y me botaron del partido. Un escándalo. Y una perturbación emocional, pues hasta su mujer, en cuanto le llegó a sus oídos la noticia, lo echó de casa aduciendo que ya no sentía ilusión por él, que ya, por sus vicios, no resultaba rentable en la cama. Todo eso se lo contaba a Francisco Alegre. Y lo que pasa, creo yo, es que  por una cosa así una mujer no se pone tan brava, debe ser que el tal Jacobo se la estaba liando con otra o ella con otro. Por lo que fuera, era comprensible ya que Cuba con el socialismo en marcha era de una pureza virginal, una copia de la Santa Inquisición poco más o menos. Aún así, él seguía con los desnudos y vivía de proporcionar contactos, y de la venta de mariguana que le traían de Baracoa. Un hijo se fue a Miami y nunca supo de él. A la pinga todo el mundo, exclamaba. Lloraba, se estremecía con el taxista, y a mí me pareció -yo con el oído puesto en ellos y la vista en las fotografías-, que estaban drogados. Francisco Alegre le dio a beber de una botella que encontró por allí, bebió él y me dio a mí. Eso era matarratas. Te estás matando, acere, le dijo Francisco Alegre al primer trago, ¿cómo es que bebes este aguardiente? Ya estoy acostumbrado, ¿quieres más porro?, hay unos canutos en ese cajón de ahí. Pero ¿por qué hablas así, desde cuando eres tú gallego, acere? Y le contó que desde que se lo oía a las jineteras que lo visitaban, que decían: “dame lumbre”, “charlemos un poco” “búscame un chico”; desde entonces hablo como los gallegos y sus putas negras. Bueno, ¿a ver que tienes?, le pregunta el taxista. Y le tendió otro álbum de fotos con más de doscientas y en todas las posiciones. Blancas, negras, rubias... en parejas, las había en parejas besándose y tocándose las tetas. Todas desnudas. Abandonan el álbum y mientras yo las miro ellos siguen bebiendo buches de la botella y fumando y hablando de sus problemas y de sus líos. No me hacen caso, no se percatan de que yo estoy allí.

Cuando al taxista le oigo decir que está “escachao”, me doy la vuelta y salgo de aquel cuchitril sin que lo adviertan. Ellos siguen hablando de sus cosas.

servido por carpetovetonico 5 comentarios compártelo

5 comentarios · Escribe aquí tu comentario

corazongotico

corazongotico dijo

jejejejeje ya extrañaba estas historias tuyas ;)
un beso chico buen finde un pacer leerte
mauk
heteroflexible ;)

2 Abril 2011 | 03:16 AM

carpetovetonico

carpetovetonico dijo

Hola Patty, me alegra volver a estar contigo, sabes que por aquí se te quiere.
Un beso

4 Abril 2011 | 10:47 AM

Sandra

Sandra dijo

Hacía tiempo que no me pasaba por aquí. ¿Para cuándo tu próximo post de historia? Aunque ahora ya no tengo trabajos de historia que hacer, leer aquellos posts era una gozada. ;) Un abrazo

6 Mayo 2011 | 12:47 AM

carpetovetonico

carpetovetonico dijo

Hola, Sandra, encantado de volver a contactar contigo. Parece que te tomaste en serio la Historia Particular de Carpeto. Bueno, te adelanto que ahora estoy, según lees, en Cuba de vacaciones. Una vez que regrese a España, volveré a escribir sobre nuestra historia. Lo que sucede es que me estoy retrasando bastante, pero llegará.
Y que sepas que tu comentario me anima a seguir escribiendo.
Háblame de tus examenes y si es posible alégrame diciendo que pudiste utilizar algún capítulo de mi Historia Particular.
Un abrazo

15 Mayo 2011 | 10:31 AM

gabriela

gabriela dijo

Carpeto, estoy igualito a Sandra, esperando tus clases de historia...ojalá no nos abandones, porque así da gusto recorrer la historia del mundo...con ese humor exquisito tuyo.

Besos.

13 Junio 2011 | 11:37 PM

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Sobre mí

Soy una persona tímida, como mi abuelo y como mi padre. Mi madre es otra cosa, es audaz, resuelta y arrojada. Mi padre es inteligente, pero flojo, “sin prisas, no corras, mujer, ve tranquila, no paaasa nada, que porque esté ardiendo el perol en la cocina no se va a incendiar la casa”. Es así, hay que aguantarlo. Cuando yo era un mocoso, una conjuntivitis se alió con mis ojos y mi madre se encaró con él para que nos llevara al médico, “que no, que no paaasa nada, eso es que está el crío rompiendo a ver a la niñita del tercero, que ya le apuntan las tetitas”. Y claro, con un hombre así en casa no esperes un buen porvenir. Y abandoné pronto el hogar con miles de consejos que mi madre me metió en la cabeza para evitar que la vida no me zarandeara, a sabiendas que no me iban a servir de mucho. Recibí al principio más palos que una estera, pero me sirvieron para colocarme en situación, otear mejor el horizonte y entender y estudiar al que me hablaba. Muy pronto supe que el pez grande se come al chico y decidí ser pez grande. Fui novio de una chica que me pareció de buena posición y resultó ser hija de un millonario; el día que me presentó a su padre éste me preguntó: ¿cómo puedo estar seguro que usted no se casa con mi hija Petrita Montehermoso y Valdepinto de la Hueca por mi dinero? Yo no pensé en ese momento en Petrita Montehermoso y Valdepinto de la Hueca (ni siquiera sabía su segundo apellido, sólo que estaba buena y era rica), sino en la soberbia con la que me espetó la pregunta. Yo utilicé el mismo lenguaje: ¿cómo puedo yo estar seguro de que de aquí a un año usted no se arruina? Y me echaron de esa casa. No me desanimé, conquisté a una chica feota pero adinerada, hija de padre que amasó fortuna poniendo ladrillos, y cuando fui presentado a él, receló de mis intenciones. Me dijo: siendo mi hija fea, estoy seguro que usted viene por el interés. ¡Qué manía la de esta gente! Pues no, le dije yendo a por todas y una vez descubierto, el interés se lo mete usted por los cojones, yo vengo por el capital. Y me echaron de la casa. Y sigo rodando con la intención de ser pez grande. __________________________ < Free counter and web stats _______________ contador de visitas
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