.
El taxista me había preguntado si venía a La Habana por sexo.
.
-Este es un viaje de placer, de manera que el sexo entra en el proyecto.
-¿Qué tú quieres decir con eso?
-¿Qué cuándo llegamos?
-Oye, chico, ¡si es primera vez…!
-¿Estás loco, hermano? No llevo la contabilidad, pero con treinta y tres años no va a ser la primera vez. Creo que eso si lo entenderás.
El negrazo se ríe.
-Me refería a si era la primera vez que visitabas Cuba.
-Ah, sí.
- Ya te noto más tranquilo y es que…
¿Es que no puedes ir más deprisa?
-No cojas lucha, ya llegamos. No te estreses en Cuba, mi hermano, lo pasarás mal, esto es otro mundo.
Debe obedecer a algunas de sus argucias contestarme a destiempo; y yo sé que es así y que lleva la conversación por derroteros controlados por él, por eso me parece un negro inteligente y orgulloso, no como esos otros que no te miran de frente y tienen la mentalidad cabrona del esclavo.
Me deja en el hotel, le pago la carrera y me ofrece sus servicios durante mi estancia.
- Bueno, chico, cuídate. Si quieres mujeres aquí están las mejores. Chicas guapas, sean mulatas, blancas o negras. Pero hasta que no pruebes una mulata no habrás probado una mujer. Saben diferente. Cuando quieras me llamas, eh. Ten mi dirección, me llamo Francisco Alegre.
Y olé. Me alarga una especia de tarjeta de visita.
-Un pedazo de cielo quisiera encontrar aquí, Francisco. ¿Es mucho?
Pero Francisco ya no me oye, ha encendido el motor y su ruido es infernal.
Ya es de noche y las calles están a oscuras, aquí no encienden una bombilla ni por recomendación. Me registro ante una mulata de bello rostro, labios sensuales, tetas lujuriosas y de inmejorables modales. Habitación 304, feliz estancia, me dice con una sonrisa y mirándome a los ojos. Hay otras tres detrás del mostrador, igualmente atractivas que se mueven con dinamismo y desparpajo. Dejo el maletín y sin cambiarme de ropa bajo raudo al bar, quiero conocer las cosas de aquí desde ahora mismo.
Esta gente debe tener ojos de gato, se encuentran perfectamente adaptados al medio, leen y juegan en lo que para mí es una penumbra tal que apenas veo más allá de mi copa. Hay cuatro negros en la barra tomando y conversando sobre un partido de beisbol que dan en la tele. Me han parecido negros, claro que con esta oscuridad es fácil confundirme. Salgo a la calle y me dirijo adonde las olas del mar baten suave: estoy en el Malecón. ¡Este hotel de nombre francés se halla situado al pie del Atlántico! Pero la oscuridad y la soledad, que van juntas, me desaniman y tras desear que pase pronto la noche, vuelvo a la habitación. Me ducho y me acuesto.
Me deslizo entre las sábanas y su contacto es como una caricia dulce. Me viene a la memoria la chica de abajo: esta noche me hace falta; su cuerpo espléndido no me lo quito de la cabeza. Y la erección tampoco. ¿Será fácil ella? Si fuera pajero tenía claro lo que debía de hacer, pero venzo la tentación y me ocupo de planear mi estancia en La Habana, a ver si me sale. Y a ver si se me va el ardor. Los avatares de cada día pienso retenerlos en la memoria y confinarlos en papel por la noche, así no se me escapará ningún detalle. Mañana compro un cuaderno.
Me acuerdo del negro: No te estreses mi hermano. Y me olvido de todo.

bueno muy bueno tu relato ! esperando que el sueño calmara tus calores !
propios de la isla ! te dejo besos y buena semana !
heteroflexible :)
Es un placer leerte!!
kisses
jajaja como una persona habla de un tema y el otro endiende otro... he da dado tu buena leccion ese hombre. jajajaj vaya noche la que pasaste !!
besitos
Corazoncito, me alegro que te gustara.Tú sabes como son los cubanos y yo sé como son las cubanas. Bueno, del todo no, pero algo sí. El clima ayuda, lo juro, a encender las carnes.
Un beso
Gracias Feni, por leerme esta historia.
Un abrazo
Cristina, no fue sólo el taxista quien me dio una buena lección, sino que recibí otras muchas. El latino es inteligente y tiene algo del socarrón español, que me gusta compartir con vosotros.
No me fue placentera la noche, no; lo hubiera sido pero no la pasé bien. Parece que allí las sensaciones se despiertan con fuerza.Ya tú sabes.
Un beso
He venido a tu casa, después de que visites la nuestra y la verdad que lo que leo me gusta y mucho.
Si me dejas pasaré más veces, yo te hago amigo.
Una pregunta ¿por qué no bajaste a Recepción?
Besos de placer.
LOKUM
Hola lokum, no sabes la alegría que me das asomándote a esta ventana. Entro en un gozo rayano en el éxtasis. Y es que no quiero dejar pasar un día sin entrar a verte, Ya tú sabes. Yo no sé si eres tú, pero si lo eres es para quitarse el sombrero.
¿Por qué no bajé a recepción? Eres muy larga de entendimiento. Primero, cuando volví del paseo, ya no estaba. Y si hubiera estado, me habría aguantado porque no sé en qué condiciones trabajaba la chica y a lo mejor podría haberla perjudicado.
¿Te he contestado corectamente?
Yo te voy a hacer ahora amiga y lo que sea necesario.
Un beso
________________.ehttp$$.____
_______._______ehttphttp$____
____ehttpe____httphttphttp___
___http$$$u__uhttphttphttp___
__ehttphttp__httphttphttp$___
__httphttp$__httphttphttp$___
__httphttp”__httphttphttp____
__httphttp___httphttp$$$”____
__http$$$_____httphttp$______
___http*_______*http*”_______
_$___________________________
_$e__________________________
_”$$______________________e$_
__”$$u_________________.e$$__
___”$$$e.___________.e$$$*___
_____*http$eeeeeehttp$$$”____
_______”httphttphttp$*_______
___________””***”””__________
pasate un feliz domingo al estilo
de la habana jejej
besitos
La sonrisa que no falte nunca en la vida.
¿Pasármelo bien? los comienzos no son halagüeños; de aquí no me como un colín si seguimos en esta línea. Y ya me estoy adelantando a las entregas siguientes, que ya están escritas.
Un beso, amiga Cristina y gracias por el comentario tan garboso que me has dedicado.
.,-._,-.
(_).”.(_) ♥
..(_o_)
…(…. )
..(_)(_)
venia a leerte, espero pronto nos compartas
mas de tus viviencias me la paso muy bien
en tu casita. hasta pronto.
Hola Cristina, ya tienes en el blog un capítulo nuevo de mis viviencias en La Habana.
Espero que te divierta.
Un beso