ROMA, DUEÑA Y SEÑORA

¿Cómo se convierte Roma en el líder de los pueblos vecinos, siendo algunos más propicios, como la Camparia, fértil y rica? Veamos el mapa. Los samnitas, fronterizos con Roma, habitaban una región más extensa que la romana, y una parte de aquellos, refugiados en los Abruzos, descendían con frecuencia, acosados por el frío y el hambre, y saqueaban los rebaños y las mieses de sus hermanos de la llanura. Y para protegerse, recurrieron a Roma, cosa mal hecha y de muy mal gusto, porque a los romanos les vino como anillo al dedo intervenir en la contienda; primero porque dividieron en dos a aquel pueblo, y segundo porque les dio ocasión de meter las narices en sus asuntos interiores. Esta fue la primera de las tres guerras samnitas, cuya contienda duró unos cincuenta años.
- Mujer, prepárame el hato que me voy a la guerra.
- ¿Otra vez? Me tienes en vilo, picaflor. Lo que pasa es que ya no me quieres como antes.
- Que no, es que estamos en un país que te obligan.
- Pues no me lo creo, picha brava; eso es que te gusta otra, porque la última vez no había guerra y te largaste de mí tres meses con sus días y sus noches.
- Fui a alistarme, pero me perdí por los caminos. Como no hay señales…
Esta primera guerra y la ruptura de la Liga Latina, hará de Roma el primer poder itálico. Haría otras dos más, pero el destino estaba decidido. Ya serena y sin enemigos peninsulares, avizora el mundo insular que la circunda, en donde cartagineses y griegos andan a la greña. Y como las guerras le gustan más que a un tonto un látigo, decide enredar e intervenir, sustentada su intervención en la solidez inquebrantable de su ejército cívico. Logra hacerse con las islas tirrénicas y siciliana y, al poco, también de importantes enclaves en África, Hispania, Grecia e Iliria. Y ya puestos en camino, ¿por qué no seguir avanzando por el Mediterráneo y liquidar al vecino que va de dueño por sus aguas?
Y llega lo bueno: Roma se enfrenta a Cartago.
¿Y quién es Cartago? Como todas las ciudades de entonces, ésta hacía remontar sus orígenes hasta contar su historia como una novela. Era muy dado en aquella época presumir las ciudades de orígenes divinos. En Cartago se cuenta que su fundadora fue Dido, venerada como diosa. Hija del rey de Tiro. Su hermano la convirtió en viuda al matar a su marido, no se sabe con qué aviesas intenciones. Este hermanito, que debía ser más aventurero que Colón, reclutó a una pandilla de facinerosos y los embarcó camino del Oeste, que es donde estaban las aventuras, las riquezas, el exotismo, esto es buscaban las mismas sensaciones que los colonos americanos del viejo Oeste, o el principiante en un club, o el pasajero que sube a un avión por primera vez. Sin alejarse mucho de la costa, no vaya a ser que el barco se hunda y nosotros sin salvavidas, rebasaron Egipto y Libia.
- Oyes, jefe, con esta mar en calma nos vamos a hacer viejos en el barco. ¿Por qué no lo anclamos ahí mismo, estiramos las piernas y preguntamos si hay mujeres, que la tripulación está que se salta?
- Sea.
Y desembarcaron. Y viendo que el sitio era bueno, dijo: construiremos aquí la Ciudad Nueva.
- ¿Y cómo la llamaremos?, dijo el de siempre.
- Te lo he dicho, pero en otro idioma que estoy aprendiendo. Te lo explico: se va a llamar en nuestro idioma Kart Hadasht.
- Pues no me gusta.
- Pues te jodes.
Los griegos le pusieron igualmente reparos al nombrecito y la llamaron Karchedon, y los romanos, que no iban a ser menos, Carthago. Y con este nombre quedó para los restos.



corazongotico dijo
jejejeje mi primera clase del año y muy buena como siempre ..besos .heteroflexible.
1 Enero 2010 | 04:36 PM