LA FALCATA

Empecemos diciendo que Cartago fue una lechigada fenicia parida en las tierras resecas y pedregosas de Libia, y más violenta, combativa y provocadora que sus antecesores.
- ¿Hacia dónde vamos, patrón?
- Mira que eres tonto, contramaestre, adonde nos lleve el aire. ¿No ves que es barco de vela, que todavía no se ha inventado el combustible?
Y los dejó en Libia porque el viento así lo quiso.
Pero dejémosla de momento donde está, que no tardará mucho tiempo en armarla parda.
Faltaríamos a la verdad si ocultáramos que los fenicios, mucho antes de fundar Cartago –nos retrotraemos un poco en el tiempo-, competían comercialmente con los griegos, otros que poblaban una tierra pobre y montuosa que los empujaba, y con prisas, al mar, dado lo superpoblada que estaba. Y como cuando llegan a la Península ya sabían que todos los mejores puestos del mercadillo estaban ocupados, deciden quedarse en las costas catalanas y valencianas. Por esta parte, pues por la otra se extendieron por Asia Menor, por el sur de Italia y por Sicilia. Pero en este momento no nos interesa seguir esa ruta.
- Jefe, es mejor quedarse por acá, porque si avanzamos la vamos a liar con los fenicios y a esos hay que temerles. Además, estos sitios están más cerca de Marsella, que es nuestra.
Los griegos, que no perdían ripio en estrujar todo lo que se les pusiera a mano, quisieron apoderarse de la red comercial de los fenicios aprovechando la caída de Tiro. Duraron lo que un suspiro: los cartagineses, muy suyos, no dejaron títere con cabeza en la batalla naval de Alalia (-535) y recuperaron la herencia de sus primos-hermanos tirios. Fue la de San Quintín en el Mediterráneo, convertido en una hoguera de guerras, odios y rivalidades. Y es que los griegos se toparon con el Cartago ambicioso, pendenciero y armígero, que tuvo el acierto de alistar en sus ejércitos al guerrero ibérico, pata negra en la batalla y en el amor. Para el amor sabemos lo que podría utilizar para quedar como un señor ante una señora, y para la batalla utilizaba la falcata, un arma mortal de necesidad. La hoja del arma era de la longitud del brazo, lo que significa que no había dos falcatas iguales dado que se hacían a medida.
En Almedenilla, Córdoba:
- Oye herrero, dice mi padre que le prepares una falcata de la mejor calidad; que no trae las medidas porque ya las tienes registradas. Con empuñadura de caballo, no se distraiga.
- Dile a tu padre que le tengo que tomar nuevamente medidas, porque le cortó un brazo el enemigo y no sé cual es; y además, que puede que haya crecido. No me comprometo a un trabajo que no sea serio.
Este padre, después de ceder a las pretensiones del herrero, recogió el arma y probó su flexibilidad: la colocó sobre su cabeza y doblándola por los extremos hizo tocar ambas puntas sobre sus hombros; la soltó de golpe y el arma quedó intacta, recta. El filo resultó igualmente fácil de calibrar: se rasuró media cara con ella y la otra media la dejó para casa, que se le hacía tarde.
- Pero marido, ¿con quién te has peleado que te ha puesto media cara así?

Esta de arriba fue la culpable.
No es broma. Lean lo que dijo Diodoro de Sicilia, un historiador del siglo V a.J.C.
“Emplean una técnica peculiar en la fabricación de sus magníficas espadas: oxidan trozos de hierro mediante enterramientos del metal, y luego, aprovechan sólo el núcleo para una nueva forja. Esa espada corta y atraviesa cualquier cosa. No hay escudo, casco o cuerpo que resista su embate”.
Casi nada, ¡que se lo digan a los toledanos, que debieron aprender de ellos sus herreros!
No fueron los únicos soldados que sirvieron a los fenicios. También emplearon honderos baleares como mercenarios españoles, de los que Estrabón dijo en su día que: “llevan tres hondas de junco negro, de cerdas o de nervios alrededor de la cabeza: una es para los tiros largos, otra para los cortos y otra para los de mediano alcance”.
Vean.

Estaban en todo los de Cartago.
Nos hemos olvidado de los iberos, que desde la desaparición del reino de Tartessos apenas sabemos de ellos.

Pues lo explico en un santiamén. Pero en la próxima entrega.
Amor y vino, sin desatino.




heteroflexible dijo
HOLA COMO SIEMPRE UN APRENDE A QUI MUCHO ! TE DEJO BESOS Y BUEN FINDE ...CHAO
22 Agosto 2009 | 01:33 AM